DIABETES MELLITUS: AMENAZA FANTASMA.

diabetesEn estos tiempos que corren, el estilo de vida que se adhiere a nuestro día a día, refleja una mala alimentación que está deteriorando paulatinamente nuestra salud. Cada diez segundos fallece en el mundo una persona por causas relacionadas con la diabetes. Una dieta sana y ejercicio físico regular podrían prevenir más de la mitad de casos, según afirma Pedro Conthe, vicepresidente de la SEMI (Sociedad Española de Medicina Interna) y miembro de la SED (Sociedad Española de Diabetes).

Una persona que tenga cierta predisposición genética a desarrollar esta enfermedad o se encuentre en estado prédiabetico, con niveles de glucosa superiores a la media, puede evitar desarrollar diabetes reduciendo el consumo de alcohol, dejando de fumar o practicando una dieta saludable, entre otras más prevenciones.



Esta enfermedad, a pesar de sus inconvenientes, esta pasando desapercibida en la sociedad. Los expertos nos recuerdan que el pronóstico es peor de lo que comúnmente se entiende. En España se calcula que del 8 al 10 por ciento de la población es diabética. Un tercio de los hospitalizados en nuestro país padece esta enfermedad.

En los últimos años la prevalecía de la diabetes esta aumentado de forma espectacular. Se prevé que pasemos de una prevalencia del 6% actualmente al 7,5 en 2025, según datos de los expertos.

La proporción de población que padece la enfermedad sin saberlo también es “muy alta”, especialmente la diabetes tipo 2 -en la que el organismo es incapaz de hacer un correcto uso de la insulina, en combinación con un déficit relativo de esta sustancia- hasta el 50 por ciento de la población mundial tiene diabetes y lo ignora, ya que, como explica el médico, se puede ser diabético y “no tener síntomas claros”.

En esta línea, Conthe asegura que, popularmente, todavía existe cierto desconocimiento sobre la enfermedad, ya que la gente se centra en el aumento de los niveles de glucosa, y “se olvida de que la diabetes es una enfermedad mucho más compleja y eminentemente cardiovascular”. Del 75 al 80 por ciento de las complicaciones que se derivan de la diabetes -tales como cardiopatía, ceguera, problemas en las extremidades o daño en el riñón- son problemas cardiovasculares.

De hecho, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en la diabetes, representando el 50 por ciento de todos los fallecimientos, y las personas con diabetes tipo 2 presentan una probabilidad del doble de tener un infarto de miocardio o un infarto cerebral en comparación con las personas que no tienen diabetes, “por lo que es tan importante llevar un buen control de los niveles de glucosa y una vida sana”.

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DECALOGO DEL MITO SOBRE LA DIABETES:

Mito 1: El consumo desmedido de dulces y azúcar es lo que provoca o causa la diabetes:

Esta creencia es errónea. Muchas personas creen que la diabetes es provocada por la ingesta de dulces y golosinas en abundancia. Pero la diabetes no es un castigo para golosos o amantes del sabor dulce. El azúcar no proporciona los nutrientes necesarios para la buena función del cuerpo, pero en sí no causa la diabetes. El consumo del azúcar (y otros CHOs y proteínas) hace que el cuerpo produzca una hormona pancreática, que es la insulina. La insulina permite que el cuerpo mantenga un nivel normal de azúcar en la sangre. La diabetes se debe a la falta de insulina (diabetes1) o al rechazo a la insulina por parte de las células del organismo (diabetes2), y no se debe a un exceso de azúcar en la dieta. Hay personas que han aceptado este mito falso y que no logran comprender cómo pueden tener la diabetes si nunca comieron dulces.

La diabetes1 es una condición que aparece por razones no completamente conocidas y mayormente de forma independiente de la alimentación de la persona, mientras que la diabetes2 se relaciona con factores genéticos (un historial de diabetes en la familia) y ambientales (la presencia de sobrepeso u obesidad y de los hábitos de una vida sedentaria [falta de actividad física suficiente]). El consumo de muchas calorías y la falta de suficiente actividad física pueden favorecer el sobrepeso. Así, el consumo de azúcar puede influir en la diabetes2 en la medida en que contribuye al sobrepeso, pero en sí el consumo de azúcar no es causa directa de la diabetes.

Este mito erróneo puede crear falsas culpas y arrepentimientos innecesarios. Además, esta creencia errónea crea el peligro de que la persona piense que solamente reemplazando el consumo de azúcar por edulcorante artificial no calórico y evitando los postres y golosinas, el trastorno glucémico (la diabetes) se corrigirá y no será necesario consultar al equipo de salud (endocrinólgo, Educador en Diabetes Certificado, nutricionista) ni seguir un plan de alimentación adecuado. En la actualidad, se sabe que no son los azúcares ni los CHOs en especial los que deban de suprimirse. Los elementos centrales del autocuidado alimenticio prudente de la diabetes son la regularidad calórica de los alimentos y el aporte de las calorías necesarias para permitir un peso saludable.

El sobrepeso, una insuficiencia de actividad física y un historial de diabetes en la familia incrementan los riesgos de padecer la diabetes2. Una dieta saludable, la actividad física frecuente y el control del peso ayudan a prevenir la diabetes2.

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Mito 2: La diabetes es una condición hereditaria:

La diabetes no se hereda; lo que puede heredarse es la predisposición a desarrollarla. La diabetes sí tiende a presentarse en la misma familia, aunque no necesariamente en la misma generación. Es decir, un abuelo puede padecer la diabetes y después su nieta la desarrolla. Es más común heredar la predisposición a la diabetes2 que la predisposición a la diabetes1. Los padres a veces se sienten culpables al pensar que transmitieron la condición a sus hijos, pero no es así, porque la diabetes1 no se hereda tan directamente. En el caso de la diabetes1, aun entre los gemelos idénticos, la concordancia sólo llega a 50%, queriendo decir que aun en dos personas con los mismos factores genéticos, la diabetes1 no necesariamente se desarrolla en ambas. La predisposición comúnmente no se hereda en forma directa en el caso del diabetes1 (madre o padre al hijo o hija).

Cualquier persona puede presentarse con la diabetes1, en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, la diabetes1 típicamente se presenta antes de los 30 años de edad. La diabetes2 típicamente se desarrolla después de los 30 años de edad y típicamente se presenta en las personas con sobrepeso u obesidad.

Mito 3: La diabetes se hereda por la línea materna:

Esta creencia no es correcta. Un niño nacido de una madre que tiene la diabetes1 tiene una probabilidad de 2% de desarrollar la diabetes. Cuando el padre tiene la diabetes1, el mismo niño tiene una probabilidad de 6% de desarrollar la diabetes.

La probabilidad de que el niño desarrolle la diabetes si la madre y/o el padre tiene la diabetes2 no se sabe con precisión, ya que dependerá del origen étnico, la edad y la ausencia o presencia de sobrepeso u obesidad. Un niño cuya mamá o papá padece la diabetes2, tiene un riesgo teórico de 33% de desarrollar la diabetes.

Mito 4: Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que curan la diabetes:

La diabetes no tiene cura; sin embargo, es controlable si se sigue un estilo sano de vida, con actividad o ejercicio físico, un plan de alimentación diseñado para al control de la diabetes y los medicamentos necesarios (insulina y/o antidiabéticos orales). Este estilo de vida permite un buen control de la glucosa sanguínea y la prevención o demora del desarrollo de las compliaciones tardías de la enfermedad.

La sávila, el xoconoxtle y los tés no curan la diabetes. Es un tratamiento integral que puede disminuir significativamente las complicaciones de la diabetes. Las dietas de las personas con diabetes deben de ser personalizadas. El nutriólogo puede diseñar un plan de alimentación idóneo para la persona con diabetes.

alimentación piramidalMito 5: El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa curan la diabetes:


El propósito de la medicina holística u holista (palabra que proviene del griego holos que significa "todo" o "entero") es encargarse del estudio “integral” de la condición del paciente y para ello se contemplan tres ámbitos o contextos: el biológico, el psicológico y el social. En el caso de las personas que padecen la diabetes, por ejemplo, se les puede sugerir algunas técnicas de relajación y del manejo del estrés, logrando con ello una mejora en el sentimiento de bienestar. Esto no cura la diabetes.

Algunas terapias complementarias (por ejemplo, el yoga, los masajes corporales, la meditación) tienen un rol positivo en el manejo de la diabetes; no son sustitutos del tratamiento convencional.

Mito 6: La insulina cura la diabetes:

Actualmente no hay cura para la diabetes. La insulina por sí sola no cura la diabetes. La insulina facilita el control de los niveles de glucosa en la sangre, pero esto no cura la condición. La insulina es una hormona que ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre en los rangos óptimos (cercano a 70 - 100 mg/dL). En la diabetes1, la insulina inyectada se utiliza como tratamiento de reemplazo porque el páncreas ya no produce la insulina que el cuerpo necesita. En la diabetes2, se emplean el plan de alimentación, la actividad física y el ejercicio físico, los medicamentos (antidiabéticos orales), la educación diabetológica y en ocasiones la insulina para un óptimo control de la diabetes.

Mito 7: Si la persona con diabetes2 baja de peso, se le cura la diabetes:

Normalmente una reducción de peso permite un control más fácil de la diabetes2. La mejora del control lograda se debe a una reducción consecuente de la resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina está presente en la diabetes2, tanto en la gente delgada como en la gente obesa. Es probable que los cambios en la dieta y la adición del ejercicio físico, que juntos permiten la reducción de peso, también contribuirán a la mejora del control de la diabetes2. Hasta la fecha, la diabetes2 no son curables, aun con una reducción de peso corporal.

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Mito 8: Las personas con diabetes que utilizan la insulina se hacen adictas a ella:

La insulina no es un narcótico y no es adictiva. La insulina es una hormona natural, producida constantemente por el páncreas del cuerpo humano sin diabetes. Así, es una hormona esencial y básica para la vida. Antes del descubrimiento del proceso de producir la insulina en el laboratorio, las personas con la diabetes1 solían morir rápidamente (en menos de 52 semanas) después del diagnóstico de la condición.

Hay sustancias que son adictivas. Ninguna de estas sustancias (nicotina, alcohol, cocaína, por ejemplo) es hormona y ninguna está producida naturalmente en el cuerpo humano. El mito de la adicción tal vez se explica por el hecho de que actualmente no hay cura para la diabetes. Como consecuencia, las personas con diabetes1 (y muchas personas con diabetes2) no pueden dejar de utilizar el más natural y seguro tratamiento para la condición, que sigue siendo la insulina. No poder dejar de utilizar la insulina no es por adicción, sino por el rol esencial de la insulina en la salud y en la continuación de la vida; sin la insulina, el cuerpo humano simplemente no puede funcionar correctamente.

Mito 9: El uso de la insulina causa la ceguera:

abuelosEste mito es común y falso. Tendría su origen en que cuando se inicia (desafortunadamente como elección de último recurso) el tratamiento insulínico en las personas que presentan retinopatía irreversible y progresiva en sus ojos, la insulina no detendrá el desarrollo ya iniciada de la ceguera. La retinopatía es debida a la hiperglucemia crónica que resulta de la ausencia de suficiente insulina en la circulación.

Cuando la ceguera empieza antes del uso de la insulina, ésta no remediará la retiniopatía proliferativa que resulta en la ceguera. Siendo demasiado avanzada la progesión del daño a los ojos, la insulina no previene la continuación del daño ya establecido en los ojos. En el caso de las personas con diabetes, la ceguera no se presenta de un día para otro. Y no se desarrolla como consecuencia del uso de la insulina, sino de su ausencia en cantidades correctas. Lo que favorece la ceguera es un control inadecuado de la diabetes, con hiperglucemia crónica provocada por niveles insuficientes de la insulina. En cambio, la insulina es la hormona que permite un óptimo control de la diabetes, el cual normalmente puede prevenir la ceguera.

De hecho, desde 1921-1922 cuando la insulina fue producida comercialmente por la primera vez, la insulina ha hecho posible que mucha gente haya evitado la ceguera. Cada año los laboratorios Eli Lilly ofrecen premios y reconocimientos a las personas que han utilizado la insulina a través de 50 años para evitar las complicaciones. Ninguna de estas personas es ciega. El uso diario de la insulina permite que la persona con diabetes evite los daños serios (causados por la hiperglucemia crónica) a los pequeños vasos sanguíneos en los ojos y en otros tejidos del cuerpo (riñón, pie).

Sin embargo, la ceguera sigue siendo una complicación tardía de la diabetes inadecuadamente tratada, lo cual quiere decir que sin la presencia de la insulina adecuada, los niveles de glucosa sanguínea suben y, si las subidas son crónicas, inevitablemente dañan los tejidos delicados de los ojos. El exceso crónico de glucosa circulando por los vasos sanguíneos de los ojos es lo que provoca la complicación conocida como retinopatía proliferativa, que con el tiempo puede causar ceguera.

La retinopatía diabética no proliferativa o pre-proliferativa, cuando ya está establecida, es susceptible de empeorar temporalmente si la optimización del control de la glucemia se implementa de una forma rápida y abrupta. Por eso, cuando la persona con diabetes ya tiene retinopatía, los ajustes del tratamiento insulínico suelen hacerse de una manera paulatina y, en los mejores casos, temprana.

Mito 10: La persona con diabetes sólo debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light":

Erróneamente, muchas personas con diabetes creen que sólo deben comer los productos que han sido elaborados específicamente para los afectados por la condición (por ejemplo, golosinas sin azúcar, mermeladas sin azúcar, chocolate "diabético" o pan "dietético"). Los comestibles comercializados en versiones especiales para los con diabetes no ofrecen beneficios importantes.

Todos los alimentos que contienen CHOs (aun en cantidades reducidas) subirán los niveles de glucosa sanguínea. Existen versiones dietéticas de productos que son bajos en grasa pero que contienen la misma (o mayor) cantidad de CHOs que los productos originales. Por eso, hay que leer cuidadosamente las etiquetas de información nutrimental que acompañan los productos dietéticos. Sabiendo el tamaño y valor calórico de la porción del producto y la distribución total de componentes (proteínas, CHOs, fibra y grasa) recomendada durante el día, la persona con diabetes puede evaluar la utilidad de estos productos dietéticos en su plan de alimentación.

Reduciendo el tamaño acostumbrado de la porción o alterando un poco los ingredientes, la persona con diabetes puede producir su propia comida "dietética," y así disfrutar la mayoría, si no todos, de sus platillos favoritos y preferidos. Por lo regular, los productos "dietéticos" comercializados son más caros que los mismos productos en su presentación original y no dietética.

Las personas con diabetes pueden comer las mismas comidas que las personas sin diabetes disfrutan. La dieta saludable recomendada para las personas con diabetes (con reducidas cantidades de sal, grasas y azúcares simples y con suficientes frutas, verduras, legumbres, proteínas, CHOs y fibra) es igual a la recomendada para las personas sin diabetes.

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2 comentarios:

  1. Anónimo
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  2. Anónimo
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